domingo, 26 de agosto de 2007

Un bizcocho ateo.

Soy ateo.

Mi ateismo trasciende los conceptos antropomórficos de los dioses. Incluso estoy convencido de que no existe lo que los Alcohólicos Anónimos llaman "poder superior". Pero ¿Cómo llegué a esa idea? Aquí lo contaré. Originalmente publicado en un par de foros de discusión y puesto al día por su servilleta:

Nací y crecí en una familia católica. Mi padre era un creyente fanático, aunque ya se le quitó (lo fanático, no lo creyente), de esos que nos hacían ir cada domingo a misa y estaba aferrado con que hiciéramos la primera comunión. Por otro lado mi madre, aunque era creyente, no se metía en tantas broncas.

Ambos se enfocaron (a veces con ahínco, a veces no tanto) en nuestra educación religiosa, lo que desembocaba en situaciones tan divertidas vistas a la distancia, pero estresantes y de miedo en su momento. Sirvan un par de anécdotas de muestra:
- Desde hace 30 años hasta hace un par de semanas la pared de la escalera de da a la planta alta de nuestra casa estuvo custodiada por una imagen de Jesucito el bueno maldibujada, tanto que tenía un semblante amistoso... que desaparecía por las noches. Esa escalera era iluminada por un foco de color ¡verde!, lo que le daba al cuadro un aspecto tétrico. A eso le agregamos que los 3 niños que habitábamos ahí eramos obligados a rezarle... y aparte nos decían que nos amaba... ¿quien va a amar a a un hijo de puta tan escalofriante?

- Uno de los intentos de mis padres por hacer que nos comiéramos a nuestro dios consistió en llevarnos a programación con una viejita que sólo se la pasaba amenazándonos con el infierno si no "abríamos nuestro corazón a nuestro dios" (y tanto circo por tragarse una oblea).

A los 12 años, después de todo este circo y de haber hecho la primera comunión, entré como voluntario al servicio de la iglesia en una parroquia cercana a mi casa. Empecé como aprendiz, después fui maestro de catecismo, participé en los equipos litúrgicos, fui coordinador juvenil, casi entro al seminario... entre muchas otras cosas que hice en un lapso de 10 años (1990-2000), que fue el tiempo que permanecí en ese ambiente. También hay muchas anécdotas, pero esas serán materia de otra entrada.

Durante ese tiempo ocurrieron 2 evoluciones en mí: la primera, intelectualmente, al leer cuanto libro podía para aumentar mis conocimientos, especialmente sobre protestantismo, después me extendí a otras religiones y temas como el ateismo y el satanismo. Incluso me ofrecieron pagarme un diplomado sobre demonología que, absurdamente, rechacé (y no saben cuanto lo lamento). En esas estaba cuando, siendo un bachiller de 17 años me topé con "¿De dónde vienen los niños?" de Rius, libro con el que quedé impactado e indignado al ver cómo le tiraba mierda a la iglesia que yo tanto defendía... pero que no podía dejar de leer, siendo sus obras las que me hicieran dar mis primeros pasos hacía el ateísmo, tal como (luego supe) fue el caso de muchos otros. Mis lecturas me llevaron, en unos casos a distanciarme, en otros a enemistarme con la gente de la que me rodeaba en la iglesia ya que, a su manera de ver, me estaba desviando. Con el tiempo llegué a dudar y finalmente a negar que lo que enseñaba la iglesia fuera verdad y la abandoné. Seguía creyendo en la existencia de dios, pero no tenía idea de donde estaba y seguí buscando.

La segunda 'evolución' se dió vivencialmente, al ver que lo que aprendía en la iglesia era muy diferente a lo que la realidad me decía, jamás experimente alguna vivencia espiritual de la existencia de dios (con merecida minúscula), y no me refiero a 'sentir bonito', sino a ver o palpar alguna prueba en el mundo que me dijera 'dios existe', incluso lo increpé, pero como nunca me respondió poco a poco fui perdiendo mi fe en eso y llegó el momento en que me hice totalmente ateo. Como muchos otros antes de mí empecé odiando y atacando con furia a quien creyera en dios, pero poco a poco y con mil esfuerzos he ido desarrollando algo de tolerancia. Pero con lo que sigo implacable es con las religiones, cuando se salen de sus tópicos y entran en temas que no les conciernen, como la intervención del clero en política, por ejemplo.

Queda de ustedes.

TORK. Bizcocho de Montecristo. Año 2007 E.C. - 8 E.E.

Tarde

Siempre llego tarde. Y no me refiero a cuestiones de puntualidad ─que eso da para su propia entrada─, sino a que siempre empiezo las cosas ...